Algunos temas laborales en la Nueva Constitución

LA TERCERA
19 de marzo 2021
OPINIÓN / Sebastián Parga M.

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Mucho se ha hablado de las elecciones del 11 de abril. Demasiados titulares de la forma que debe hacerse la elección, pero desgraciadamente he escuchado poco de los temas que plantean los candidatos y, particularmente en el tema laboral ha sido ignorado, pese a ser tema que influye diariamente a millones de nosotros: su trabajo.

¿Qué derechos deberían estar en la Constitución? Como primera cosa debemos tener especial cuidado -tal como sucede en salud y en educación- que los derechos que se incluyan en la Carta Fundamental no sean aspiraciones sino derechos reales. No podemos darnos el lujo de incluir el “Pleno empleo” o el Derecho al descanso como derechos fundamentales. Me parece que estos temas son pretensiones legitimas que deben ser orientadas por la ley para que ellas ocurran, pero una nueva constitución debe definir líneas generales que no pueden perderse en temas o anhelos legítimos, pero particulares o circunscritos a una realidad pasajera.

¿Estamos de acuerdo como sociedad en incluir el derecho al trabajo entre los que se consagren en la Constitución? Ojalá que se aprobado unánimemente por la Comisión Constituyente. Una correcta técnica constitucional no desarrolla todo el sentido y alcance del derecho, porque ellos van cambiando, así como cambia la sociedad. En efecto, este derecho es dinámico y protege en si mismo una remuneración digna que permita satisfacer las necesidades individuales, permite una racional estabilidad en el empleo, permite que las personas -cumpliendo los requisitos necesarios- no puedan ser discriminadas arbitrariamente, comprende la igualdad de remuneraciones… En definitiva, hablar de Derecho al Trabajo no es el derecho a “tener pega” porque eso es excesivo y pobre al mismo tiempo. Nadie puede garantizar que todos tendrán trabajo y tampoco podemos permitir que ese trabajo sea bajo cualquier condición. Ojalá que no caigamos en tener una lista interminable de derechos, cuando lo que buscamos -sin populismos- es tener algo de lo que todos estemos de acuerdo.

¿Estamos de acuerdo en que las personas puedan agruparse y manifestarse colectivamente? Garanticemos entonces el derecho a Sindicalización voluntaria, Negociación Colectiva y Huelga. Estos puntos tan estigmatizados en tiempos pasados no los podemos caricaturizar como algunos lo hacen. La huelga es una herramienta de negociación legitima que -en algunos casos muy justificados- debe ser limitada por la seguridad o salud de las personas, pero creo que ejemplificar en casos extremos solo ayuda a atrincherarse y no a buscar un país mejor. Estos derechos no solo son legítimos sino esenciales en una sociedad por lo que -más allá de los Tratados Internacionales- también deben estar en nuestra Carta fundamental.

¿Permitiremos el derecho a la libertad religiosa y de opinión? Aquí hay un punto que me gustaría incluir en el debate laboral. Permitir la libertad de opinión y religiosa en un país multicultural como el nuestro suena obvio, pero también creo que es necesario que este derecho se garantice desde el plano laboral. ¿permitiremos que nuestras opiniones restrinjan o amplíen el derecho al trabajo? ¿Podremos -por ejemplo- en una escuela de mapuches no contratar a un trabajador por no ser parte de su pueblo?, ¿puede una iglesia exigir requisitos de admisión a sus trabajadores acordes con sus creencias u opiniones? Las diferencias cada vez son más respetadas en una sociedad y este es un punto que -acorde con los nuevos tiempos- debería ser discutido reconociendo a las empresas de tendencia -como le llaman en otros países a esta realidad- como una organización legitima que permita poder tener su espacio en el Derecho del Trabajo.