Empatía

EL MERCURIO LEGAL
27 de mayo 2021
OPINIÓN / Sebastián Parga M.

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Después de escuchar por los cuatro vientos la preocupación generalizada del desgaste en la salud metal de las personas producto de la pandemia y la incertidumbre política que existe en nuestro país, creo que debemos tomar una cierta distancia del problema y ver la importancia del trabajo para la salud de las personas.

Mientras se discute la entrega esporádica de dinero a los más necesitados, millones de chilenos (de todas las clases sociales) se acuesta en las noches sin trabajo o con el temor de perderlo. Pequeños empresarios sufren la soledad de tener “algo” que perder y no tener una voz para demostrar lo afectados que estamos todos con la incertidumbre que genera no solo la Pandemia, sino la polarización de la política y la falta de acuerdos.

En efecto, las políticas públicas parecieran estar más enfocadas en quitarle a los ricos y darle a los más necesitados, sin darse cuenta que las personas necesitan ayudas para salir adelante y no dádivas, que tan lucrativas son para la popularidad de nuestras autoridades. Enfoquémonos en enseñar a pescar y no dar pescado. Enfoquémonos en hacer que nuestro país sea atractivo para invertir y así existan más puestos de trabajo de calidad.

Creo que el desgaste en la salud mental de las personas va asociado no solo al Coronavirus y a las restricciones sanitarias que trae consigo, sino a la enorme incertidumbre reinante que tiene dos grandes pilares: salud y trabajo.

Ver la precarización de la estabilidad institucional, la falta de ayudas sectoriales y la sensación que se trasmite en los medios de comunicación de que todo se hace mal, hace que la salud mental esté como está.

¿Qué podemos hacer? Lo primero con lo que todos podemos aportar es tener empatía con los demás. Con proveedores, con trabajadores, con la gente agresiva que anda en la calle. Todos estamos cansados y creo que darse cuenta de eso, es el primer gran aporte en el que todos podemos ayudar. Parece fácil, pero no lo es, y es un punto concreto del que nadie se debería restar por alguna excusa.

¿Qué más podemos hacer? Tomarse en serio la salud mental de los trabajadores que laboran con nosotros. Buenas prácticas hay muchas, pero quiero centrarme en algo básico y elemental además de la empatía. La transparencia en la entrega de la información es algo que aminora la incertidumbre que no podemos controlar. Un líder en esto momentos debe aportar con información confiable, trasmitiendo la situación de la empresa y las medidas que se están tomando (sean buenas o malas noticias).  Cuanto se agradece por los trabajadores saber cómo “nos esta yendo” y transmitir ese optimismo que los emprendedores y padres de familia dan a quienes tienen a su cargo.

Pasamos gran parte del tiempo de nuestra vida trabajando y es parte importante de nuestro desarrollo como persona. La salud mental en el lugar de trabajo es fundamental y en eso todos tenemos responsabilidad y algo que hacer para mejorarla.