Empleos verdes: una ventana al futuro

LA TERCERA – VOCES
19 de enero 2021
OPINIÓN / Carlos Gutiérrez

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Una preocupación constante de muchas personas es su estabilidad en el empleo. Sin embargo, una cosa es segura, el empleo de hoy muy probablemente no será el que tengan en 15 o 20 años más. Por esa razón, vale la pena analizar las nuevas tendencias en el trabajo, temas contingentes en los años venideros.

“Los Green Jobs” o “empleos verdes”, que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha estado promoviendo hace más de diez años, vienen para quedarse definitivamente, considerando tanto el auxilio requerido por el medio ambiente como la realización personal de los trabajadores a la hora de elegir un trabajo. Estos son empleos que contribuyen a la protección del medioambiente o a su restauración, ya sea que deriven de sectores tradicionales o de nuevos sectores emergentes, como el reciclaje, las energías renovables, la eficiencia energética o aquellos que contribuyan a la adaptación del cambio climático. Las empresas, con más o menos esfuerzos, tendrán que adaptarse a nuevas formas de trabajo, cambiando enfoques, reutilizando materiales o aportando desde su giro a la sustentabilidad ambiental. Este tipo de empleos favorece directamente la solución de temas urgentes medioambientales, de modo que deben venir acompañados con políticas gubernamentales que incentiven el crecimiento de dichos empleos.

El cambio climático, según señaló el informe de la OIT de 2015, ha impactado directamente en fuentes laborales en distintas partes del mundo, por la repetición de tifones, huracanes, ciclones, etc., cuyas consecuencias hacen perder millones de puestos, lo que se suma a la disminución o precarización de éstos en regiones cercanas luego de las catástrofes, por el traslado de la fuerza de trabajo. Observando los datos de las consecuencias del cambio climático y su impacto —en aumento—, se debe generar una contención de la emisión de carbono en el quehacer laboral.

Parece buena idea que aquello a lo que más dedicamos nuestros días beneficie al mundo y sea remunerado. Más temprano que tarde, estos empleos vendrán a suplir la otra vereda de trabajos que provocan enormes emisiones e impactos ambientales, que van camino a la extinción. Urge cambiar el modo y enfoque común de la prestación de servicios, pero, para acelerar los cambios, las nuevas modalidades deben venir acompañadas de incentivos a empresas y trabajadores. Hace unos meses, España destinó en el plan de recuperación económica derivado del Covid-19 37% de ese presupuesto para acelerar la transición a una economía baja en carbono, una buena forma de transformar la crisis en oportunidad. Otro dato interesante es que, según los pronósticos del Global Renewables Outlook 2020 de IRENA (Agencia Internacional de las Energías Renovables), solo el sector de las energías renovables creará 42 millones de puestos de trabajo antes de 2050, el cuádruple de los actuales.

La construcción con eficiencia energética, la fabricación de transporte eléctrico, las energías renovables o el reciclaje, son sectores que en el contexto actual pueden impulsar el necesario cambio hacia una economía con mayores diversificaciones, oportunidades económicas, sociales y ambientales. Todo esto es complejo de abordar y los pasos que se puedan dar a nivel político gubernamental serán trascendentales, como también lo será la educación, desde niveles escolares básicos, que provoque una mayor conciencia ecológica de los ciudadanos. Lo anterior contribuirá a que el mercado obligue a las empresas a volverse más verdes, ya que el consumidor tiene cada vez más conciencia del entorno social y natural. Vemos a diario ejemplos de reutilización de bienes que requiere de personas para la elaboración o reparación de los productos; este cambio implica pasar de lo desechable a lo reutilizable, lo cual, sumado a los beneficios que pueden tener en reputación o rentabilidad, ayuda a su adherencia por un mayor número de empresas.

En consecuencia, es hora de abordar los green jobs desde la economía y las políticas públicas, especialmente las laborales. Se debe especialmente entregar incentivos correctos y definir claras directrices de la empresa: es misión de todos contribuir a hacer un mundo mejor. La Madre Teresa de Calcuta decía: “Si cada uno barriera la puerta de su casa, el mundo estaría limpio”. Si todos ponemos esto en práctica, con la urgencia que requiere el medio ambiente y la creación de este tipo de empleos, podremos hacer cambios notables en nuestras vidas y particularmente en el trabajo. La pandemia mundial, como la aprovechó España, puede ser un impulso para acelerar estas modalidades de trabajo y salir más fortalecidos de crisis similares a las que vivimos.