Informalidad laboral en Chile

EL MOSTRADOR
15 de octubre 2020
OPINIÓN / Francisco Plass

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Al momento de medir el ingreso per cápita en todos los países del mundo, solo entran a la estadística los empleos formales, y no los trabajos precarios o informales, que si fueran sumados evidentemente harían descender las cifras a números no tan optimistas. Un ejemplo de ello es el estado de California en los Estados Unidos, uno de los ingresos per cápita más altos del mundo, pero también con tazas de informalidad laboral bastante elevadas; mexicanos y latinos en general emigran a ese estado, por cuanto se trata de un próspero centro productivo conocido por sus muchas oportunidades de empleo. Similar situación ocurre en las principales potencias europeas, respecto de inmigrantes africanos y asiáticos.

El fenómeno que ocurre a raíz de lo descrito tiene dos consecuencias que preocupan, por una parte empresas y comerciantes se desarrollan a costa de los trabajadores, y por otra, el Estado deja de percibir recursos vía impuestos por el trabajo, que pudieran utilizarse en ayuda social o promoción de la clase media. La distorsión social y en el mercado del trabajo es por tanto evidente, detonándose graves problemas de justicia retributiva y distributiva.

Lo anterior es reflejo de que, contrario a lo que podría pensarse, la informalidad laboral no es sinónimo de país subdesarrollado, sino que debe asociarse más bien a una carencia del Estado en la regulación del trabajo y las condiciones del empleo.

Chile no escapa a este problema mundial, y además lo ha visto crecer en el último tiempo, por su calidad de referente económico en la región. Todos hemos sido testigos del aumento considerable de inmigrantes que han llegado a nuestro país, principalmente de Sudamérica y América del Norte (Haití). En general, puede apreciarse que las grandes empresas han dado igualdad de trato (respecto de los chilenos) a estos extranjeros que se han interesado en participar en el mercado del trabajo nacional, teniéndolos en la formalidad desde un principio.

El problema se presenta más bien en la pequeña y mediana empresa, que ven atractivas las contrataciones de trabajadores a un menor costo (siendo rentable todavía asumir los riesgos), lo que a corto y mediano plazo también es conveniente para el trabajador extranjero. Trabajadores chilenos también entran en esta dinámica, pero en menor medida, con algunos puntos álgidos como son las empleadas de casa particular y el pequeño comercio.

Para un comentario adecuado de la informalidad laboral y sus remedios, debemos considerar a grandes rasgos tres tipos de trabajadores, que han estado últimamente en el ojo del huracán: a) trabajadores por cuenta propia; b) trabajadores que se encuentran en una zona gris entre la independencia y la subordinación y dependencia; y c), los trabajadores dependientes que son mantenidos en la informalidad por sus empleadores.