Presupuesto para el trabajo y los desafíos para el Chile laboral del 2021

EL MERCURIO LEGAL
01 de diciembre 2020
OPINIÓN / Constanza Balieiro

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Es evidente que la crisis asociada al covid-19 trasciende ampliamente el ámbito sanitario e impacta a la sociedad desde diversas perspectivas, siendo la económica la principal de ellas. En efecto, las restricciones que han sido impuestas para velar por la salud de las personas han tenido un efecto devastador sobre el trabajo, en términos tales que han desaparecido 1,8 millones de empleos, equivalente a todos aquellos creados del año 2010 a la fecha.

Se hace importante destacar en este punto que la crisis económica tiene impactos sociales que son también catastróficos. Por ejemplo, una madre o un padre que ha perdido su empleo, o cuya empresa se ha vuelto insolvente, es igual a una madre o un padre que ha perdido la capacidad de llevar sustento a su hogar.

En este contexto, resulta alentador que uno de los pilares fundamentales de la Ley de Presupuesto 2021 sea la recuperación del trabajo, con iniciativas que tienen como mira que los empleadores sean capaces de retener empleos y crear nuevos puestos de trabajo, con un incremento de 416,4% respecto a la Ley de Presupuestos del año 2020.

Son muchos los avances sustantivos realizados y que se harán en Chile el 2021 en materia de impulso al trabajo que merece la pena reconocer, tales como fortalecer los programas de apoyo al empleo a través de Sence, creciendo los programas de empleo en 1.202%. Se acelerará la creación de empleos por medio de los subsidios a la contratación vigentes, como el Ingreso Mínimo Garantizado, el Subsidio al Empleo Joven y el Bono al Trabajo Mujer, además del nuevo subsidio al empleo. Asimismo, se incrementará en 40% la cobertura y focalización del Ingreso Ético Familiar para mejorar los ingresos de las familias más vulnerables.

Como medidas para paliar la crisis, sobre todo por las pérdidas de trabajo de la población de menor ingreso, son constatables los esfuerzos que se han hecho como país. Según un estudio del Banco Mundial realizado para medir los efectos de la pandemia en la población, Chile es el país de la región que más aumentó la ayuda a las familias, superando con creces lo otorgado por países vecinos como Argentina y Perú, para quienes, sin perjuicio de ello, y según lo indicó el Banco Mundial, el impacto de la crisis es tan grande que resulta casi inevitable que se incremente la pobreza. He ahí la importancia de impulsar e incentivar políticas públicas dirigidas a retener y crear puestos de trabajo.

Si bien debemos reconocer que las iniciativas constituyen mejoras sustanciales y que, seguramente, parte de sus beneficios los veremos solo en el futuro, aún existe un largo camino por recorrer, en el cual se debe velar porque el respeto a los derechos laborales sea un pilar en la retención y creación de los empleos que plantea la Ley de Presupuesto.

De esta manera, es importante que las políticas antes mencionadas sean implementadas de manera que se procure cumplir con dos objetivos. En primer lugar, evitar que el trabajo se transforme en una fuente de contagio que nos pueda llevar a una, quizás inevitable, segunda ola, por lo que parece importante impulsar la creación de trabajos que puedan ser desempeñados en modalidad de teletrabajo. Y, en segundo lugar, que los trabajos creados para paliar esta emergencia sean gestionados de manera tal que, en el largo plazo, se puedan asegurar empleos de calidad, para que así no volvamos a un problema histórico nacional: el trabajo precario.

Así, el desafío para el Chile laboral del 2021 es grande. Nos enfrentamos a un escenario que nos demanda como sociedad impulsar la creación de empleos, sin descuidar, paralelamente, los márgenes en que estos puestos de trabajo deben ser creados. La cancha debe estar limitada por el respeto y el cumplimiento de los derechos laborales, para evitar caer en trabajos poco formales que no se puedan sustentar en el tiempo.

Para concluir, si bien debemos seguir con cautela la reactivación económica del país, ya podemos ver señales alentadoras, por lo que solo falta que todos rememos hacia la misma dirección.